Hoy te proponemos un viaje. Recorre con nosotros una ruta que se inicia en Japón y cuya primera parada es India. Así, en busca de nuevas experiencias se encuentran nuestras raíces, en una joven mochilera que quería dejar atrás su país y crecer.

Y resultó ser una gran decisión para Yoka, pues al tomar distancia de su Japón natal-como nos ocurre a todos al dejar atrás nuestro hogar- fue cuando redescubrió la belleza de la cultura con la que había crecido. Sin embargo, nuestra historia sufrió un giro de ciento ochenta grados al cruzarse un español al que Yoka acabaría acompañando de vuelta a Madrid. Sin saber nada de castellano ni de cómo desenvolverse por la ciudad, Yoka comenzó a vivir en un pequeño piso cerca de Antón Martín. Para aprender el idioma y hacer las compras, se dirigía a los locales del mercado de la zona.

En él había un pequeño puesto japonés, cuya dueña le confesó que quería dejarlo. Sus ganas por dar a conocer más de su propia cultura y gastronomía, junto a los pocos establecimientos de sushi que había en las calles de Madrid, hacían a la ciudad en el lugar idóneo para abrir su puesto de comida japonesa. Por supuesto, en nuestra casa, en el Mercado de Antón Martín. Y es que para Yoka, el mercado es callejero, pequeño y auténtico. En contraste con las grandes franquicias, recuerda la energía de la gente que trabajaba en los grandes mercados de Japón, y que entonces y ahora sigue recorriendo este establecimiento madrileño.

Yoka trabajó durante años en un pequeño puesto del Mercado, ofreciendo sushi para llevar. Aún seguimos con su ritual: ir puesto por puesto del Antón Martín para comprar productos frescos. Lo que sí ha cambiado es que Yoka ya no va con el diccionario de español en mano para hacerse entender.

Y, sobre todo, hace trece años no se conocía tanto la comida japonesa como ahora. Pero ella estaba segura de su decisión: “la comida no tiene fronteras; si pruebas algo que te gusta, repites”. Por si el idioma y el desconocimiento no fueran suficiente problema, Yoka no era una experta en cocina. Así que decidió aprender en los restaurantes de sus amigos y, cuando volvía a Japón, se colaba en alguna que otra cocina para aprender la elaboración de las recetas de sushi.

Pionera en llevar este tipo de comida a los mercados españoles, traía de su casa el arroz y todo lo que necesitaba para hacer el sushi en directo a sus clientes. Uno de ellos, un periodista de El País que decidió probar el nuestro y su crítica apareció reflejada en un especial sobre Japón. ¿Resultado? Colas al día siguiente para probar los platos de Yokaloka. Empezamos a crecer y eso que el sushi aún no estaba de moda.

La primera visita de nuestra mochilera a España fue en 2005, en pleno Orgullo de Madrid. Se enamoró de la mentalidad abierta de la ciudad y quiso combinarlo con lo que más le gustaba de Japón. De esa mezcla, la magia del mercado y las manos de una chef que ya se define como “madrileña-japonesa” surgen nuestros platos. 

¿Te vas a quedar sin probarlos?

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